«Félix Solís captura el placer y el estilo optimista de los españoles»

Bodega Felix Solis

Bodega Félix Solís bidones
Bodega Félix Solís fábrica
Bodega Félix Solís viñedo
Bodega Félix Solís fachada
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Sobre nosotros...

“En 1952 Félix Solís Fernández se trasladó desde su Villanueva de los Infantes natal a Valdepeñas con su esposa y sus diez hijos. Adquirió la conocida Casa del Huerto del Cura y empezó a elaborar vino. En 1962 Félix Solís compró una embotelladora en Madrid donde embotellaban los vinos de Valdepeñas y los distribuían por los bares y restaurantes de la ciudad. Sin embargo, en 1968, con el nacimiento del C.R.D.O. Valdepeñas y la obligatoriedad de elaborar y embotellar en origen, la bodega se trasladó a sus actuales instalaciones en Valdepeñas. En 2002 compraron la bodega de la Puebla de Almoradiel y en 2012, tras varios años de importantes inversiones en las instalaciones , los primeros vinos de la D.O. Mancha se lanzaron al mercado.
Actualmente, la bodega pertenece a cuatro de los hermanos Solís (Félix, Manuel, Pedro y Juan Antonio) y es una de la principales bodegas del sector, vendiendo sus vinos en más de 115 países.”

Venta directa en sus instalaciones

En Valdepeñas podéis encontrarlo en:

Tiendas sugeridas por el elaborador

Pasear entre viñedos, empaparse del olor a crianza de las salas de barricas, descubrir los procesos de transformación del zumo de uva en vino, catar, maridar con gastronomía local, degustar mientras se disfruta de la arquitectura o la historia de una región… eso es enoturismo.

El segundo domingo de noviembre se celebra en el llamado Viejo Mundo, el Día Europeo del Enoturismo, un día orientado a fomentar la riqueza vitivinícola de una zona, país o región a través de diversas actividades, con el vino sirviendo de hilo conductor.

En España, el enoturismo está ligado a las rutas del vino adscritas a la zonas vitivinícolas por excelencia (La Rioja, Ribera del Duero, Toro, Valdepeñas, Rueda, Rías Baixas o La Mancha). Itinerarios a seguir dentro de una región concreta en la que además de visitar bodegas y viñedos es posible aprender sobre la cultura, la gastronomía o la historia de una zona.

Un estilo de turismo de calidad, en medios rurales que se puede realizar en pareja, en grupo, o en familia. Porque el enoturismo no es sólo ver una bodega y beber y vino y cualquiera puede participar entre las múltiples actividades propuestas.

Aprender a diferenciar aromas y sabores en talleres específicos, showcooking para maridar productos típicos de una zona con vinos, relajantes jornadas de spa con vinoterapia o deporte entre viñedos ¿se te habían ocurrido tantas formas de disfrutar de la cultura del vino?